Inspiración (¿?) Instantánea

lunes 14 de julio de 2008

El poder de las palabras y su significado


La docencia implica para mí, entre otras cosas, seguir la carrera profesional de los estudiantes, claro en caso que ellos me lo requiriesen. Hace poco recibí un e mail de un alumno que cursó conmigo en UADE entre el 2003 y el 2oo4, el cual expresaba sus intenciones de dejar su trabajo actual.


Su causa objetiva era que ya no soportaba el clima laboral de la empresa y agregaba fortaleciendo su fundamento "Siempre recuerdo sus palabras iniciales de clase donde nos preguntaba si éramos felices".


Me dejó pensando ya que esos años no fueron precisamente buenos laboralmente hablando (ya me voy a ocupar en alguna otra nota en mas detalle) y yo dando clases de "ser feliz......" No se si se notó en el aula, pero en el segundo semestre de 2003 tendrían que haber percibido mi confusión e inseguridad y en el primer semestre de 2004 tuvieron que intuir mi cambio laboral, mi duelo y dolor. ¿Me estaba dando fuerzas con esa frase? ¿Tenía que creer en eso?. Para ese entonces mis amigos solían escuchar que mi trabajo me daba el 90% de los ingresos y el 10% de satisfacción, en cambio las clases representaban gratamente lo inverso. Ese fue el momento en el cual me puse a trabajar con más fuerza en mi proyecto actual y dejó de tener fuerza la famosa pregunta que le hacía a la clase. Hacia fines de 2004 mi ego fue coronado cuando los alumnos de Uade me eligieron como mejor profesor de ese año.

Por otra parte, reflexiono sobre lo que uno dice y el poder de las palabras. Soy de preparar mucho las sesiones y jugar con las palabras, pero no tomo la verdadera dimensión de lo que digo y a veces ofendo con ironías o con una línea de pensamiento que no deja espacios. Esto lo quisiera cambiar pero no logré muchos cambios, en fin, los que fueron, son y serán mis alumnos, no tomen muy en serio lo que pienso, está en constante ebullición......





2 comentarios:

Carina Degl´Innocenti dijo...

Picasso decia en un reportaje que a él le gustaría recuperar la mirada de un niño de dos años,o sea recuperar esa mirada para poder pintar lo q ese niño ve. Esto es recuperar la capacidad de asombro. Dar lugar a la sorpresa es permitir que el mundo no se vuelva algo totalmente predecible, aburrido, uniformemente identico.
cuando dejamos de sorprendernos dejamos de percibir lo diferente en lo semejante. Si una persona mira dos hojas y ve lo mismo, es porque el concepto de hoja subsume la percepcion de ambas en una misma.Alguien q no puede ver en esa hoja otra cosa es un sujeto para quien las palabras son previsibles y desprovistas de alteridad que no dicen otra cosa que lo q dicen.
jugar con las palabras produce algo nuevo porque es capaz de abrir alli una brecha, promueve la producción de algo más, de un plus. Da lugar a lo nuevo, a lo inedito en la historia de un sujeto.
Perder la capacidad de asombro es tomar a la vida como algo gris, demasiado real y sin lugar alguno para la mirada del niño de dos años de Picasso.

Carina Degl´Innocenti dijo...

saludos