Inspiración (¿?) Instantánea

miércoles 10 de junio de 2009

Bienvenida a los "Nuevos"


Estoy reciclando notas, esta salió publicada en Clarin hace aproximadamente dos años y medio y ahora va con modificaciones.


Bienvenida para los

"nuevos"

Ingresar en una compañía es todo un tema. Por un lado se encuentra la inducción formal, a cargo generalmente de profesionales de recursos humanos, que nos muestran los videos, los logros, los valores; nos explican la misión y la visión, todo acompañado con un buen lunch y un generoso merchandising.


Por otro lado está la famosa inducción informal. Todavía recuerdo aquellas agradables palabras en mi primer trabajo en una multinacional americana: "¡Bienvenido! ¿Que pasó con Juan? ¿Ya lo rajaron? ¿Qué hacen con los pasantes, se los comen? Te deseo suerte, cuidate". O alguna cajera de una cadena de retail donde trabajaba, cual Belsebú, que les decia a los ingresantes "Bienvenidos al Infierno"

O mi segundo trabajo en una gran empresa, un holding en el que permanecí diez años. "El gerente es un animal, no le importa nada. Ayer nos quedamos trabajando hasta la 1 de la mañana para cerrar los sueldos, estamos todos fusilados, ¿sabes que trabajamos también los sábados?"

Más allá de estas anécdotas, voy con algunas recomendaciones optimistas.

> No hagas caso a todo, experimentá vos mismo. En general los que hablan primero son los que están desgastados o disgustados. No hay que subirse a la mala onda, hay que escuchar, pero viendo la oportunidad. "Entiendo que el autoliderazgo es a veces nadar contra la corriente, pero lo peor que podes hacer es aflojar y dejar que te arrastren"

> Un apreciado profesor una vez me dijo: "Si querés conocer la cultura de una compañía, acercate al que tiene más antigüedad y preguntale cómo hizo para sobrevivir". Averigúa, googlea la empresa, tu jefe, tus compañeros, existe la cultura, la subcultura, más allá de los lindos cuadritos de misión, visión y valores que lucen algunas compañías en sus muros.

> No es lo mismo diez años de experiencia, que un año de experiencia repetido diez años. No te engañes: la comodidad y el placer, terminan costando caros. ¿Para que queres hacer la plancha? Ya llegará la hora de estar en posición horizontal, mientras tanto......manos a la obra.

> La mejor escuela no es la empresa, sino el jefe que te toca. De mi primer jefe (en realidad mi cuarto jefe, pero cuento a este porque es donde dije, "ahora empiezo mi carrera laboral", ya era "grandecito", tenía 25 años) no recuerdo ni el nombre, solo que tenía bigotitos. En cambio del segundo y de mi ultimo empleo en relación de dependencia, guardo gratos recuerdos. Los admiro y aprendí mucho de ambos. Ellos son Luis Malvido y Horacio Lucero (con sus luces y sombras como todos nosotros)

Si les toca un jefe ausente, egoísta o con pocos conocimientos, yo me preocuparía; mejor dicho, me ocuparía.


martes 9 de junio de 2009

El rey está desnudo


Interesante cuento para esta epoca. Dejo a vuestro criterio el vuelo intelectual....



Hace muchos años vivía un rey que era comedido en todo excepto en una cosa: se preocupaba mucho por su vestuario. Un día escuchó a dos charlatanes llamados Guido y Luigi Farabutto decir que podían fabricar la tela más suave y delicada que pudiera imaginar. Esta prenda, añadieron, además tenía la especial capacidad de ser invisible para cualquiera estúpido o incapaz para su cargo. Por supuesto, no había prenda alguna sino que los pícaros hacían que como que trabajaban en la ropa, pero se quedaban ellos los ricos materiales que solicitaban para tal fin.

Sintiéndose algo nervioso acerca de si él mismo sería capaz de ver la prenda o no, el emperador envió primero a dos de sus hombres de confianza a verlo. Evidentemente, ninguno de los dos admitieron que eran incapaces de ver la prenda y comenzaron a alabar a la misma. Toda la ciudad había oído hablar del fabuloso traje y estaba deseando comprobar cuán estúpido era su vecino.

Los estafadores hicieron como que le ayudaban a ponerse la inexistente prenda y el emperador salió con ella en un desfile sin admitir que era demasiado inepto o estúpido como para poder verla.

Toda la gente del pueblo alabó enfáticamente el traje temerosos de que sus vecinos se dieran cuenta de que no podían verlo, hasta que un niño dijo:

Pero si va desnudo

La gente empezó a cuchichear la frase hasta que toda la multitud gritó que el emperador iba desnudo. El emperador lo escuchó y supo que tenían razón, pero levantó la cabeza y terminó el desfile.