
Estoy reciclando notas, esta salió publicada en Clarin hace aproximadamente dos años y medio y ahora va con modificaciones.
Bienvenida para los
"nuevos"
Ingresar en una compañía es todo un tema. Por un lado se encuentra la inducción formal, a cargo generalmente de profesionales de recursos humanos, que nos muestran los videos, los logros, los valores; nos explican la misión y la visión, todo acompañado con un buen lunch y un generoso merchandising.
Por otro lado está la famosa inducción informal. Todavía recuerdo aquellas agradables palabras en mi primer trabajo en una multinacional americana: "¡Bienvenido! ¿Que pasó con Juan? ¿Ya lo rajaron? ¿Qué hacen con los pasantes, se los comen? Te deseo suerte, cuidate". O alguna cajera de una cadena de retail donde trabajaba, cual Belsebú, que les decia a los ingresantes "Bienvenidos al Infierno"
O mi segundo trabajo en una gran empresa, un holding en el que permanecí diez años. "El gerente es un animal, no le importa nada. Ayer nos quedamos trabajando hasta la 1 de la mañana para cerrar los sueldos, estamos todos fusilados, ¿sabes que trabajamos también los sábados?"
Más allá de estas anécdotas, voy con algunas recomendaciones optimistas.
> No hagas caso a todo, experimentá vos mismo. En general los que hablan primero son los que están desgastados o disgustados. No hay que subirse a la mala onda, hay que escuchar, pero viendo la oportunidad. "Entiendo que el autoliderazgo es a veces nadar contra la corriente, pero lo peor que podes hacer es aflojar y dejar que te arrastren"
> Un apreciado profesor una vez me dijo: "Si querés conocer la cultura de una compañía, acercate al que tiene más antigüedad y preguntale cómo hizo para sobrevivir". Averigúa, googlea la empresa, tu jefe, tus compañeros, existe la cultura, la subcultura, más allá de los lindos cuadritos de misión, visión y valores que lucen algunas compañías en sus muros.
> No es lo mismo diez años de experiencia, que un año de experiencia repetido diez años. No te engañes: la comodidad y el placer, terminan costando caros. ¿Para que queres hacer la plancha? Ya llegará la hora de estar en posición horizontal, mientras tanto......manos a la obra.
> La mejor escuela no es la empresa, sino el jefe que te toca. De mi primer jefe (en realidad mi cuarto jefe, pero cuento a este porque es donde dije, "ahora empiezo mi carrera laboral", ya era "grandecito", tenía 25 años) no recuerdo ni el nombre, solo que tenía bigotitos. En cambio del segundo y de mi ultimo empleo en relación de dependencia, guardo gratos recuerdos. Los admiro y aprendí mucho de ambos. Ellos son Luis Malvido y Horacio Lucero (con sus luces y sombras como todos nosotros)
Si les toca un jefe ausente, egoísta o con pocos conocimientos, yo me preocuparía; mejor dicho, me ocuparía.
